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Viernes 17 de Mayo, 2019

Monseñor Aós inauguró primera capilla de Adoración Perpetua en un hospital

 



En Puente Alto


En el Hospital Sótero del Río, se inauguró la primera capilla para la Adoración Eucarística Permanente, que estará abierta día y noche para fieles de cuatro parroquias vecinas y otras más lejanas.

El padre Simone Gulmini, de la Fraternidad Sacerdotal de los Misioneros de San Carlos Borromeo, capellán del hospital, precisó que se trata de la primera capilla de este tipo en un recinto hospitalario en Chile. Al menos cuatro parroquias vecinas de la Zona del Maipo han aportado adoradores, los que hasta el momento suman unas 300 personas de parroquias, movimientos y del propio hospital, dispuestas a mantener una adoración permanente en esta capilla, día y noche. Aún faltan fieles dispuestos a los turnos que empiezan a la medianoche hasta la madrugada, dijo el padre Simón, quien dio la bienvenida al pastor y a los presentes al comienzo de la eucaristía.

En la homilía, monseñor Aós dijo que frente al misterio del dolor lo primero que ocurre es la búsqueda del alivio de la medicina. Por eso expresó a los profesionales de la salud: "Benditos ustedes que con su aporte hacen posible que los hombres y las mujeres que llegan aquí puedan encontrar la salud o, por lo menos, el alivio a sus males". Pero destacó también otro aspecto más profundo: la oración. El obispo planteó la pregunta de qué sirve estar rezando, cuando hay enfermos en las camas que están sufriendo. Y afirmó que "es la pregunta más majadera que hay, porque hay cosas que no pueden juzgarse desde el utilitarismo: 'de qué sirva'. A nivel humano de nada, pero en la práctica, ¡vaya si sirve!". Y advirtió que "todo lo que nos aleja de la oración viene del Diablo, porque él le teme a la oración".

Terminada la misa, la custodia con el Santísimo fue llevada a la capilla dispuesta para adoración eucarística perpetua en el segundo piso del hospital, un recinto pequeño y acogedor que puede recibir a unas 20 personas.

En este lugar, monseñor Aós exhortó a que "adoremos a Cristo en la Santa Hostia, pero que sea para que, en verdad, después sepamos descubrir a Jesucristo en el compañero que trabaja a nuestro lado, en el enfermo, en la visita que viene. Este es el sentido de la adoración, que no es para suscitar simplemente unos sentimientos piadosos, emotivos, sino para enraizarnos en la fe en Jesús, que nos dice: anda y haz tú lo mismo, ama a los demás".

Fuente: Comunicaciones Santiago