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Viernes 05 de Octubre, 2018

"No nos olvidemos: la fe que hemos recibido como un don, es para toda nuestra patria"

 



Procesión de la Virgen del Carmen


Bajo el lema “Nacer de Nuevo” y con la participación de miles de fieles, se desarrolló este domingo la tradicional procesión de la Virgen del Carmen, en el Día de Oración por Chile. El Arzobispo de Santiago imploró a María junto a los fieles la gracia de saber “Estar de pie junto a la cruz de nuestros hermanos que han sido abusados”. La ceremonia fue encabezada por el Obispo Auxiliar y vicario general de Santiago, monseñor Cristián Roncagliolo.

Ni el frío ni los anuncios de lluvia fueron impedimento para que miles de fieles se congregaran en el frontis de la Catedral Metropolitana para peregrinar junto a la imagen de la Virgen del Carmen por las calles del centro, en un contexto de oración por la Iglesia, el país y particularmente por las víctimas de abuso sexual, de conciencia y de poder por parte de miembros de la Iglesia.

El Arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, señaló al inicio que “si queremos construir de verdad una fraternidad, necesitamos de la presencia amorosa de la madre, y Jesús, justamente a los pies de la Cruz, en un momento delicado y difícil, en el momento supremo en el que entrega la vida, nos entrega también a María como madre nuestra. En este momento de la historia de la Iglesia y de Chile, donde no falta la cruz del dolor, del sufrimiento en tantas personas, recordemos que fue también a los pies de la cruz que Jesús nos entregó a María como madre”.

“Tolerancia cero”, ponerse de pie y anunciar a Jesucristo

Por su parte y a los pies de la bandera que se ubica frente al Palacio de La Moneda, el Obispo Auxiliar de Santiago, monseñor Cristián Roncagliolo, entregó un mensaje en el que resaltó que esta peregrinación recuerda “que somos un pueblo en camino, que vamos aprendiendo, que con María caminamos juntos en las luces y en las sombras, que María está con nosotros”, así como estuvo ante la cruz de Jesucristo, esperó su resurrección y acompaño a la Iglesia naciente.

Luego agregó: “Nuestra Iglesia también hoy vive una paradoja similar: hay dolor, pero hay esperanza. Nos dolemos ante el drama de los crucificados de hoy, de los sufrientes, de los que han sido víctimas de abuso, de los que viven el abandono, el dolor y la pobreza. Los crímenes cometidos por sacerdotes de nuestra Iglesia nos interpelan a una reflexión honda, a unirnos en el dolor de los que han sido crucificados por ellos y nos empuja a actuar buscando los caminos para aplicar la tolerancia cero, para que nunca más ocurran estos crímenes en nuestra Iglesia”.

Y añadió: “Sabemos que el dolor de los crucificados permanece en el tiempo, y ellos sufren y sufre la Iglesia con ellos, y en medio de este dolor desgarrador, un acto reparador para ellos también sería que quienes los han dañado les pidan perdón. Con María, hemos de saber siempre estar con el crucificado, con los crucificados de este tiempo y ayudarlos a recuperar la esperanza”.

El Obispo Auxiliar de Santiago invitó a los fieles a ponerse de pie y a avanzar en lo propio de la Iglesia, que es “la evangelización, el anuncio de Jesucristo, el testimonio de la fe, la vivencia de la caridad”. Hacia el final de su homilía, monseñor Roncagliolo enfatizó que la fe es un “don para toda nuestra Patria”, y pidió la Virgen María “que nos renueve en este camino y que nos llene de esperanza. ¡Virgen María, Reina de Chile, salva a tu pueblo que clama a ti!”.

Fuente: Comunicaciones Santiago

Para escuchar la homilía del monseñor Cristián Roncagliolo, haz clic en el video al final de esta página.





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