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Domingo 4 de octubre, Tiempo Ordinario
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Éste es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”
Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”.
Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras:
“La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?” Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”.
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.
Palabra del Señor.
A continuación puedes, leer una reflexión sobre la lectura dominical, con la guía de Fray Leoncio Vallejo Benítez (O.P.) Convento de Santo Domingo Ra`ykuëra (Asunción, Paraguay):
La actitud posesiva está en la base de muchísimos pecados y de muchísimas injusticias. Con ella querríamos alcanzar la felicidad, pero, en realidad, no es eso lo que tiene lugar. En efecto, la verdadera felicidad sólo se encuentra en una vida de amor y de servicio a los demás. Todos los dones, todos los talentos que Dios nos ha dado y nos da son instrumentos para poder amar y servir al prójimo. Sí lo usamos de una manera egoísta para buscar nuestro interés, nos pareceremos a los labradores rebeldes de la parábola.
También nosotros, de alguna manera, podemos eliminar a Cristo de nuestras vidas, cuando percibimos que él se opone a nuestros planes, cuando tenemos alguna cosa humana a qué aferrarnos y no estamos dispuestos a perder esa seguridad para aferrarnos a Dios.
Los cristianos estamos llamados a vivir de manera generosa con este espíritu de amor y de servicio. En él encontramos la alegría perfecta, la alegría divina, que el Señor quiere comunicarnos.
Preguntas para reflexión: ¿Vivo mis responsabilidades al servicio de los demás? ¿Mis dones y talentos utilizo para servir y amar a mis prójimos?
Fuente: Dominicos.org
Av Vitacura 3729, Vitacura, Región Metropolitana
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E-mail: secretariapinmaculada@iglesia.cl