Explicación de la Fiesta de la Inmaculada

 

El 8 de Diciembre de cada año, celebramos una gran fiesta, la fiesta de la Inmaculada Concepción. La Virgen María fue concebida sin mancha de pecado original.

Esta fiesta ya la celebraba la Iglesia desde hace muchos años, pero, hasta el año 1854 no se proclamó como dogma de fe. El papa Pío IX lo declaró con estas palabras: La bienaventurada Madre de Dios, desde el primer instante de su concepción, por una gracia y favor singular de Dios todopoderoso, en virtud de los méritos de Jesucristo, Salvador del linaje humano, fue preservada intacta de toda mancha de pecado original" (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 490).  

Dios, después de crear este mundo admirable, creó al primer hombre Adán, y a la primera mujer Eva, los introdujo en el paraíso para que disfrutaran de las bellezas del mundo que había creado.   Para que lo reconocieran como Dios, les dio el precepto de no comer del árbol del bien y del mal.   Pero ellos comieron y cometieron el pecado que llamamos original. Su pecado fue la desobediencia, y Dios los echó del paraíso.

Como dice san Pablo en al carta a los Romanos 5,14 la muerte reinó sobre todos desde Adán.   Y el salmo 50 dice: pecador me concibió mi madre (Sal 50,7).

La Santísima Virgen habría de tener el pecado original, como todos, pero Dios, en previsión de los méritos de Jesucristo, le concedió la gracia de nacer sin pecado.

Fácilmente podemos encontrar la causa y los motivos de este singular privilegio.

Dios, desde toda la eternidad, la había predestinado para ser madre de Jesús, Dios y hombre.   La maternidad de María es la causa principal de esta gracia singular.

La santidad de Jesús exigía que su madre fuera inmaculada. El templo que engendraría al Hijo de Dios, de ninguna manera podía estar manchado por el pecado. El Padre, Dios, la había elegido, antes de la creación del mundo, para ser santa e inmaculada en su presencia (Ef 1,4).

El Arcángel San Gabriel la saludó diciendo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo (Lc 1,28).   Ella correspondió a esta gracia cumpliendo siempre la voluntad de Dios, y toda su vida transcurre sin pecado.

Si repasamos la historia, fácilmente veremos que la devoción a la Santísima Virgen ha estado muy extendida. Por todas partes encontramos ermitas, santuarios, templos dedicados a la Virgen María. También los pintores la han hecho brillar con sus pinceles.  

Que aumente en vosotros la devoción a la Virgen. Padres, inculcadla a vuestros hijos, que no se pierda esta devoción.   Os recomiendo recéis el santo Rosario y las tres Avemarías antes de ir a dormir.

La devoción a María es prenda de salvación.  

Amemos de verdad a la Virgen María.

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