Mes de María 2007

DIA 27 DE NOVIEMBRE

1º Se Reza el Santo Rosario.

2º Canto a La Virgen.

3º Oración Inicial del Mes de María.

4º Lectura del Día: LA MADRE DE JESÚS

María llevó siempre una vida normal, silenciosa y humilde, Ella se sentía insignificante y oraba comunicándose con Dios para agradecer sus bondades y hacer su voluntad guardando cada acontecimiento en su corazón; tenía una profunda fe y una gran paz interior.

En el transcurso de su vida, tuvo muchos momentos de interrogantes pero, se entregaba en los brazos del Padre y aceptaba cuanto de Él venía; así fue como recibió las palabras del Ángel que le sorprendieron, quedó confundida pero era Hija del Señor y confiaba plenamente en Él.

“Será grande y será llamado Hijo del Altísimo” había dicho el Ángel y Ella sin vacilar aceptó el encargo de Dios: “Soy la esclava del Señor” sin preguntar nada, en absoluto silencio, siguió siendo la Joven Humilde y sencilla de siempre y no se alteró ni se enorgulleció de haber sido elegida entre todos los seres humanos.

Poco después, vino la triste profecía de Simeón: “tu corazón será traspasado por una espada de dolor”. (lc. 2, 34-35).

Ella quedó en silencio no dijo nada, nuevamente puso su confianza en Dios, su fe inquebrantable la ayudaba a ver todo con la paz de quien está íntimamente unida a Él.

Una noche, poco después, estando dormidos, en sueños se presentó un Ángel a José -su esposo- y le dijo “toma al Niño y a la Madre y huye a Egipto, porque será buscado por Herodes para matarlo”.  María obedece sin preguntar nada, su pensamiento es sólo el de salvar a su Hijo y partir lejos, pero su alma se llenó de sombras. Obedeció al mandato: sólo la vida de Jesús importaba para Ella, y volvió a decir en silencio “Amén”.

A los 12 años, Jesús se pierde en el templo y al encontrarlo no entiende la explicación que Él le da “Primero debo estar en las cosas que son de mi Padre”; como pudo Ella callar ante esa declaración después de tanto buscarlo, de tanto caminar, de tanto angustiarse, sin embargo calló y se fue con El de regreso a Nazaret.

Finalmente, al Pie de la Cruz, María se llenó de dignidad y de silencio; ni un reproche, ni un solo grito, ni un desmayo, sólo resignación y silencio; todo lo sufrió paso a paso y bebió el Cáliz de la amargura hasta la última gota.

Su soledad fue inmensa, todo pareció oscurecer para siempre, pero no vaciló en estar al lado de su Hijo y fue un momento ejemplar en su vida que nos dejó a toda la humanidad.

Reflexión: ¿Soy obediente y humilde cuando tengo una enfermedad o desgracia y soporto con resignación las pruebas que Dios me da?.

 

5º Oración Final para Todo los Días del Mes.

6º Canto de Despedida a la Santísima Virgen María. 

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