DIA 24 DE NOVIEMBRE
1º Se Reza el Santo Rosario.
2º Canto a La Virgen.
3º Oración Inicial del Mes de María.
4º Lectura del Día: JOSÉ: PATRONO DE LA BUENA MUERTE
Han pasado los años y en el hogar de Nazaret, en el que reinaba la paz y la armonía había tristeza.
José había enfermado y moriría dentro de poco.
Nada dicen los Evangelios después que relatan su última participación buscando junto con María a Jesús perdido en el templo a la edad de 12 años.
¿Qué fue después de él?
¿Cómo protegió a María y como la acompañó durante estos años?
¿Cuándo murió?
La iglesia lo ha proclamado como el “Patrono de la Buena Muerte” acompañado por Jesús y por María en ese trance tan difícil.
Nada sabemos con seguridad pero, podemos considerar su vida llena de sacrificios, desvelos y angustias con la gran responsabilidad de ser el padre adoptivo de Jesús.
¡Qué misión tan maravillosa le había encomendado Dios!
Él debió haber mirado a través de los siglos a toda la humanidad y eligió a José; en él encontró todas las virtudes que necesitaba y lo consagró como jefe de ese hogar formado por María y por su Hijo que pronto se haría hombre para la salvación del mundo.
José había obedecido a Dios sin protestar ni pedir explicación alguna, había aceptado humillaciones, trabajos y angustias para proteger a Jesús.
Ya lo había dado todo y estaba cansado.
Jesús había crecido, él le había enseñado su pobre trabajo de carpintero, su presencia ya no era tan necesaria, y deseaba llegar al Padre; sus manos estaban llenas de buenas obras y del deber cumplido.
Era el final de la jornada ¿No sería el momento de descansar?.
José estaba muy grave y María lloraba en voz baja y las lágrimas corrían por sus mejillas.
¡Como no sentir la muerte de ese ser tan querido y que tanto la había ayudado en su vida; que habría hecho ella sola con un niño sin parientes y sin nadie que la acogiera!.
Desde que José conoció a María la respetó, fue su compañero y admirable esposo, fino, amable, abnegado que siempre estuvo a su lado; fue para Ella padre, hermano, amigo, protector y maestro a la vez; como olvidar las largas horas de conversaciones y las oraciones en común.
María al borde de la cama estaba arrodillada y no podía ocultar su amargura, era la ausencia del ser querido con quien había compartido toda un vida y ahora la dejaba; se iba para siempre como quien lentamente se eleva hasta las nubes del cielo y se pierde en la inmensidad.
Jesús estaba junto a la cama de José; no podría olvidar los primeros pasos que dio en su vida enseñados por él, las primeras lecciones de carpintería que le había hecho para que después pudiera trabajar, con la bondad y mansedumbre que brotaban de su persona.
Tomándole la mano, se la besó con el dolor de la despedida.
Sus ojos poco a poco se cerraron y acompañado de Jesús y María, su alma voló al cielo.
Su vida había sido un continuo trabajar para su familia y la dedicó a cuidar a Jesús y a María para hacer la voluntad de Dios; su abnegación no tuvo límites y ahora recibía la recompensa: aquí lo despedía el Hijo y allá lo recibía el Dios Padre.
Reflexión: ¿No será ésta la hora de llenar nuestras manos con buenas obras, ayudando y socorriendo a los necesitados?.
5º Oración Final para Todo los Días del Mes.
6º Canto de Despedida a la Santísima Virgen María.
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