DIA 19 DE NOVIEMBRE
1º Se Reza el Santo Rosario.
2º Canto a La Virgen.
3º Oración Inicial del Mes de María.
4º Lectura del Día: LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO
Una vez cumplido los días de la purificación, María y José, llevaron a Jesús al templo para presentarlo al Señor;
“Todo varón primogénito será consagrado al Señor y ofrecerá un par de tórtolas o dos palomas”, así decía la ley de Moisés. (Lc.2, 21-23)
Ellos cumplirían también con la ley porque acataban y obedecían en todo.
María se había preparado con tiempo para la ceremonia de ese día. El niño iría junto con Ella que debía también, purificarse; José, su padre, debía ser el que entregara al Niño para la presentación.
A su llegada al templo encontraron a los vendedores de tórtolas, corderos y a los que comercializaban con dinero. José compró dos palomas que después serían sacrificadas como parte de la ceremonia.
José le entregó el Niño Dios al Sacerdote y levantándolo en alto, se dirigió hacia el altar en señal de ofrecimiento.
José, después de eso, recibió al Niño y se lo entregó a María, la que lo arrulló en sus brazos.
Entre la gente que presenciaba la escena, había un anciano llamado Simeón, hombre justo y piadoso. Esa mañana había ido al templo a orar y adelantándose entre el grupo de personas, pidió a María que le permitiera tomar al Niño por un momento, estaba muy emocionado y con lágrimas en los ojos le besó los pies diciendo:
“Ahora puedo morir tranquilo porque he visto al Salvador del mundo” (Lc.2, 25-30)
Simeón lo bendijo y volviéndose a María le dijo: “Este Niño será signo de contradicción y una espada de doble filo atravesará tu corazón”. (Lc. 2, 34-35)
Estas palabras hicieron palidecer a María, que sintió sobre sus hombros el peso del sufrimiento que tenía que soportar y tuvo que acercarse a José y apoyarse en él para no caer.
Poco después llegó Ana, una profetiza que también visitaba el templo; Ella alababa a Dios y lloraba de emoción al ver al Niño dormido en los brazos de su Madre.
María llego triste de regreso a su pequeña casa por las palabras de Simeón ¿Qué sufrimiento sería ese? ¿Tendría fuerza para soportarlo?
Mil interrogantes se hacía mientras preparaba la cena, pero ella estaba con Dios y Dios estaba en todo momento con Ella, era su esclava y estaba dispuesta a obedecer y a sufrir todo lo que Él le pidiera.
Reflexión: ¿Cumplimos nosotros con los preceptos de Dios asistiendo a misa, recibiendo los sacramentos y amando a mi prójimo como El nos manda?.
5º Oración Final para Todo los Días del Mes.
6º Canto de Despedida a la Santísima Virgen María.
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