DIA 18 DE NOVIEMBRE
1º Se Reza el Santo Rosario.
2º Canto a La Virgen.
3º Oración Inicial del Mes de María.
4º Lectura del Día: LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES
Cerca del portal donde había nacido Jesús, había un piño de ovejas que era cuidado por pastores; eran varios los pastores, dormían en el campo y debían pasar las noches velando para que no se perdiera ninguna oveja; eran rudos, como toda la gente de campo, de corazón grande y generoso y conversaban de mil cosas para no dormirse y esperar el alba.
Todos estaban cerca del fuego que esa noche era muy helada y la fogata, en algo, suavizaba el frío intenso que se sentía. De pronto una luz clara y potente se acercó al grupo de pastores.
“Es un Ángel” gritó el más joven de ellos que vio sus alas moverse y luego se arrodillaron todos en señal de veneración.
En un principio se asustaron al ver algo tan extraño, los corazones de aquellos hombres latieron con fuerza pero, al oír la voz calmada del Ángel que les dijo:
”no tengan miedo, les anuncio una buena noticia que será motivo de gran alegría; hoy en la ciudad de David ha nacido el Salvador, el Rey de Reyes que es el Mesías prometido, lo reconoceréis por estar envuelto en pañales y recostado en un pesebre” Lc. 2,9-12).
De pronto, miles de Ángeles se unieron a El, sus vestidos resplandecían como una luz brillante y agitaban sus alas en señal de paz alabando a Dios.
“Gloria a Dios en las alturas, y paz en la tierra a los que aman al Señor” (Lc. 2, 13-14).
El canto traspasaba los confines y transmitía por los aires. El grupo de Ángeles desapareció después de dar la grata nueva y los pastores se preguntaban:
¿cómo un Rey podía nacer en un establo y estar recostado en un pesebre?
Pero, ellos estaban dichosos, con un gozo extraordinario; deseaban pronto ir allá para ver a ese niño que el Ángel había dicho que era el Mesías prometido, partieron a Belén para adorarlo, que, como había dicho el Ángel, estaba recostado en un pesebre.
José los vio venir desde lejos, traían antorchas para alumbrar el camino y María, con su acostumbrada bondad los acogió con cariño.
“Traemos alimento y lana como abrigo y deseamos adorar al Salvador”.
Ella los llevó hasta el pesebre y ellos se inclinaron de rodillas ante Jesús, y con toda la humildad de sus almas adoraron al Señor.
El alba ya venía y debían volver con su rebaño, pero el corazón de cada uno quedó para siempre adorando a ese pequeño Niño que era el Hijo de Dios.
María meditaba todo esto y lo guardaba en su corazón.
Reflexión: ¿Asisto yo con prontitud y alegría a la iglesia para acompañar a Jesús?
5º Oración Final para Todo los Días del Mes.
6º Canto de Despedida a la Santísima Virgen María.
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