DIA 13 DE NOVIEMBRE
1º Se Reza el Santo Rosario.
2º Canto a La Virgen.
3º Oración Inicial del Mes de María.
4º Lectura del Día: LA ANUNCIACIÓN
Imaginemos la casa de Nazaret donde María vivía, era cuidada por Ella con gran cariño, cada rincón le era especialmente querido; se pasaba los días orando, haciendo labores de costura, hilando y cuidando el jardín con la alegría y la paz que da la presencia de Dios en el alma; se sentaba a la sombra de los árboles y recordaba su corta niñez gozando del cariño que allí reinaba en época lejana, cada caricia la sentía en su rostro y cada beso de su Madre lo guardaba como una reliquia en su corazón.
Todavía Ella no vivía junto a José pero, por las tardes la visitaba y conversaban haciendo proyectos para los futuros años; Dios estaba siempre presente en sus corazones y con el amor y el respeto que Ella le inspiraba no se despedía sin antes desearle la paz.
Una tarde estando sola vio aparecer un Ángel enviado por Dios que se arrodilló delante de Ella y que resplandecía con una luz blanca y brillante.
María se llenó de temor pero el Ángel le dijo: “Dios te salve María, no temas porque has encontrado gracia delante de Dios” (Lc. 1,30).Su voz era suave y llena de armonía.
El Ángel continuó “Concebirás y darás a luz un Hijo al que pondrás por nombre Jesús, será grande y será llamado Hijo del Altísimo, el Señor le dará el Trono de David, reinará para siempre en la casa de Jacob y su reino no tendrá fin” (Lc. 1, 31-34).
María dijo al Ángel: “¿Cómo podría ser esto si no conozco ningún varón?”
El Ángel contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por eso el Niño que nazca será Santo y será llamado Hijo de Dios. He allí que tu parienta Isabel tendrá también un hijo en su ancianidad y la que era estéril está en el sexto mes de haber concebido, porque nada es imposible para Dios” (Lc. 1, 35-37).
Dijo entonces María: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc. 1, 38).
El Ángel se inclinó delante de Ella y se fue haciéndola poseedora del milagro más grande de la humanidad: María Madre de un Dios que sería Hombre y de un Hombre que sería Dios y Hombre Verdadero.
Cuando comprendió María la misión que el Señor le había pedido y que Ella había aceptado como su esclava sintió la presencia del Espíritu Santo; palpitaba de amor y su gozo fue inmenso: sería Ella la Madre del Mesías por cuya venida tanto oraba; no dudó en aceptar sus designios y ser su Madre sólo pensó en hacer la voluntad de su Señor.
Dijo “SI” sin vacilar, como tú quieras, viviré como tú quieres, me alegraré o sufriré por ti si tú también lo quieres”.
“He aquí la esclava del Señor”.
Con esas palabras hizo su entrega total.
Reflexión: ¿Aceptamos como María lo que Dios desea de nosotros, o a veces nos revelamos y decimos por qué a mí?.
5º Oración Final para Todo los Días del Mes.
6º Canto de Despedida a la Santísima Virgen María.
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