DÍA 4 DE DICIEMBRE
1º Se Reza el Santo Rosario.
2º Canto a La Virgen.
3º Oración Inicial del Mes de María.
4º Lectura del Día: ORIGEN Y DEVOCIÓN DEL SANTO ROSARIO
El Santo Rosario es la devoción que más agrada a la Virgen; en sus Apariciones va acompañada de un Rosario; es su devoción predilecta y lo ha dicho encargando a sus hijos su rezo diario.
Sus orígenes se remontan al año 1208 cuando Santo Domingo de Guzmán, Sacerdote Español, recibió de manos de la Virgen el Santo Rosario, según la tradición.
En su afán de convertir a los infieles, Santo Domingo se fue al sur de Francia donde imperaba la herejía de los albigenses que destruían la fe en ese país. Ahí levantó una Capilla en honor de la Virgen; durante tres días hizo oración y penitencia y le rogó que le diera su ayuda para la conversión de los pecadores; fue en esa Capilla donde Ella se le apareció y le entregó el Rosario pidiéndole, además, que lo diera a conocer y propagara su devoción.
Inmediatamente el pueblo lo acogió y creció la fe y el espíritu religioso; el número de fieles aumentó en forma milagrosa y con la aprobación del Santo Padre formó la primera orden de Predicadores más conocida como Los Dominicos. Santo Domingo falleció el año 1221.
Se dice que3 la práctica del Rosario empezó cuando los monjes oraban los 150 salmos del rey David, llamándolos salterios y que después se transformaron en las 150 Ave Marías.
En la actualidad, el Rosario consiste en rezar 5 decenas y cada una consta de un Padre Nuestro, diez Ave María y un Gloria
El Padre Nuestro es la oración sublime por excelencia; la enseñó Jesús cuanto vivía entre nosotros. Uno de sus discípulos le dijo. “Señor, enséñanos a orar” (Lc. 11, 1-4). Él le contestó con esa oración maravillosa y le dijo: “Cuando quieras orar, hacedlo así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación y líbranos Señor de todo mal”.
“Padre Nuestro” qué donación tan hermosa nos hizo al pronunciar esas palabras; han hecho que su Padre fuera también el Padre de todos nosotros y se desprendió de Él para que también la humanidad tuviera un Padre celestial; nos dejó compartir su amor y Él a su vez se convirtió en nuestro Hermano Jesús.
En esta oración pedimos al Padre Celestial tanto sus bienes Espirituales como los materiales para la vida del alma y del cuerpo.
Las Avemarías están en el Evangelio; es el gozoso saludo que recibió María del Ángel, y de su prima Isabel.
El resto del Rosario ha sido agregado por la Iglesia, pidiendo su ayuda en dos momentos de nuestra vida “Ahora.... y en la Hora de Nuestra Muerte”.
Después de cada decena se anuncia un misterio que según el día de la semana, corresponde a una parte del Evangelio.
Los Misterios Gozosos empiezan con el saludo del Ángel, el nacimiento de Jesús, con la presentación del niño dios en el templo y termina cuando Jesús es encontrado por sus padres a la edad de 12 años predicando entre los doctores de la ley. Los Misterios Dolorosos nos recuerdan su pación, los azotes, la cruz y finalmente su muerte y sepultura. Los Misterios Gloriosos con su triunfante resurrección a su gloria junto con la venida del Espíritu Santo y la Asunción de la Santísima Virgen al cielo. El año 2003, se agregaron los Misterios Luminosos que el Santo Padre Juan Pablo II, ha difundido entre los católicos y que nos llaman a la reconciliación y a la conversión. Finalmente el Gloria, es una alabanza a la Santísima Trinidad, el Padre, El Hijo y el Espíritu Santo, son las tres personas a las que les rendimos honores “por los siglos de los siglos”.
La Iglesia ha instituido el día 7 de Octubre como día de Nuestra Señora del Rosario. Anteriormente se celebraba el 1er. Domingo de ese mes en conmemoración de la batalla de Lepanto, hecho que ocurrió en 1571. En esa oportunidad don Juan de Austria, rezó el rosario junto con todo su ejército y se encomendó a la Virgen para acabar con la invasión de los turcos que amenazaban con descristianizar a toda Europa. Fue un verdadero milagro la victoria obtenida y todos se reunieron alrededor de María.
Cuando se supo la feliz noticia, el Papa Pío V, ordenó el toque de las campanas en señal de triunfo y un año más tarde, el Papa Gregorio XIII, instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.
El Santo Rosario es un arma poderosa para la salvación de las almas, gozar de la paz interior que todos anhelamos a lo largo de nuestra vida. Es la corona de rosas que ofrecemos a la Virgen cada vez que elevamos esta plegaria y que, mediante Ella, recibimos la mirada bondadosa y llena de amor de nuestra Madre del Cielo.
Reflexión: ¿Es el Santo Rosario mi oración predilecta y trato de rezarlo todos los días o frecuentemente?.
5º Oración Final para Todo los Días del Mes.
6º Canto de Despedida a la Santísima Virgen María.
Volver