Mes de María 2007

DIA  1 DE DICIEMBRE

1º Se Reza el Santo Rosario.

2º Canto a La Virgen.

3º Oración Inicial del Mes de María.

4º Lectura del Día: LA VENIDA DEL ESPIRITU SANTO

La Resurrección de Jesús significó su triunfo total y absoluto sobre la muerte, sobre el pecado y sobre Satanás; los había vencido y ahora estaba glorioso; después de su muerte había resucitado.

Entre tanto María se había convertido en el apoyo de todos los seguidores de su Hijo; cada uno acudía a Ella para oír un consejo de sus labios y se reunían para hacer oración en común; era Ella el centro del grupo de sus discípulos. Vivían en perfecta unión y conversaban sobre las apariciones de Jesús y las últimas recomendaciones y enseñanzas que Él les hacía”: La Paz sea con vosotros” era el primer saludo a sus apóstoles reunidos.

Les dio el poder de perdonar y retener los pecados y a Tomás el discípulo incrédulo, le mostró las heridas de las manos y los pies: arrodillándose ante Él, solo dijo:

”SEÑOR MIO  Y  DIOS MIO” (Jn.20, 28)

Sediento del amor de los hombres pregunto a Simón Pedro:

”Simón, hijo de Juan, ¿Me Amas? Y le encomendó a su rebaño “Apacienta mis ovejas”.

En el camino a Emaús, también se apareció a dos de sus discípulos; conversando con ellos no lo conocieron hasta que Bendijo el Pan y se los repartió.

Fue durante esos 40 días que siguieron a su Resurrección cuando Jesús se dio a conocer con todo su poder y toda su gloria.

Estando todos reunidos, después de bendecirlos y darles su última mirada, se alejó y poco a poco se fue elevando hasta perderse entre las nubes del cielo.

Antes de irse les prometió la venida del Espíritu Santo.

María nuevamente queda sola; la misión estaba terminada pero Ella debía seguir enseñando, aconsejando y orando para que la semilla que había caído en la tierra, fuera en tierra Fértil y diera buenos frutos.

Ya se oían, en esos días, rumores de protesta y persecuciones y ella era, en esos momentos, la piedra firme clavada en una roca, en la que todos se apoyaban.

Al llegar, después de 50 días, el día de Pentecostés, estando todos los Apóstoles reunidos y María con ellos, se oyó un gran ruido como de un viento fuerte y aparecieron unas lenguas de fuego sobre la cabeza de cada uno de ellos (Hechos 2,1-4).

Todos se llenaron del Espíritu Santo; se abrieron sus mentes y recibieron la fortaleza necesaria para enseñar, dar a conocer la doctrina de Jesús y   hacer milagros en el nombre de Dios.

Los que habían venido de lejos  quedaban maravillados al oírlos hablar en distintas lenguas.

El Espíritu Santo hizo de ellos los primeros mártires de la naciente Iglesia y cada uno murió alabando y glorificando a Dios y a Jesús el Divino Maestro resucitado, en cuya resurrección, toda la humanidad se afirmaría para creer en su Divinidad.

Reflexión:  ¿Es para mí el Espíritu Santo el dador de toda gracia y el Dios consolador?.

 

5º Oración Final para Todo los Días del Mes.

6º Canto de Despedida a la Santísima Virgen María.

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